Carta Literaria de Lucero Díaz Salcedo

09.05.2013 08:29

                                                        México, Distrito Federal a 10 de Mayo del 2013.

Querida madre:

Aún recuerdo el día en que con ansias anhelaba ver tu hermosa sonrisa,  ese día en el que empecé a formar parte de este mundo, ese día en que conocí la palabra más hermosa que puede decir un ser humano “Mamá”. Tú eres la persona que me vio brillar mientras crecía,  tú la persona que cuando el mundo me asustaba,  me enseño a salir debajo de la almohada en la  que me escondía, que detrás de una nube siempre hay otra. Tan solo tú, no  la mejor persona del mundo como muchos piensan de su madre, pero si  la única & especial en mi vida, la que solamente ha sido mi héroe & heroína al mismo tiempo.  La que a pesar de las marcas que tengo,  me demuestra su cariño sin límites, la persona a la que gracias a ella conozco lo que pocos conocen, el verdadero amor de una madre luchadora.  La que cada que derrama una lagrima, hace que dentro de mí se sientan muchos gritos silenciosos, una tormenta destructora, una fuerte lluvia de nieve. Si madre, tú  la persona a la que le tengo que agradecer que ponga todos los días, millones de estrellas en mi pequeña galaxia. La mujer más bella que he visto en mi vida, que parece estar creada por miles de  rosas abriéndose todos los días con los rayos del sol. A la que he visto reír por nada, la que he visto llorar amargamente, eres lo más cercano que he visto a la perfección.  A ti, a la que le  debo muchas cosas, toda mi vida entera, mi mundo, no alcanzaría para pagarte todo lo que has hecho por mí, todo lo que me has enseñado, como me has enseñado a dejar un millar de lagrimas atrás, a sonreír pase lo que pase, a no dejar de soñar, a ser fuerte siempre, a no depender de nadie más, y todas las palabras del mundo no alcanzarían para describir todo lo que me has enseñado. & te pido perdón por todo lo malo que he cometido, por esas cosas en las que he fallado, por esos errores que para  mí son enormes como un gran mar, para ti son pequeños  granitos de arena, que cuando yo ya no quiero vivir, me miras & me dices que no deje de soñar. Madre no es la que te deja hacer todo lo quieras, madre es la que te dice: eres una mala hija, la que te señala tus errores & tú eres eso & más.  Hace unos meses el día en que me   hiciste sentir una princesa & tuve el privilegio de ver de nuevo esa hermosa sonrisa en un atardecer, como el primer día, ese día en el que yo era la princesa & tú la Reyna. Mamá yo te amo con todo mi corazón & lo gritaría al mundo entero hasta quedarme sin voz. Ya no tengo palabras para expresar todo lo que siento, solo me queda decirte gracias de corazón.  Me despido.

                                                                                                           Atentamente:

                                                                                                        Lucero Díaz Salcedo